Lineas difusas

La mirada en el aire, un suspiro en el viento, cierra los ojos, sigue adelante...

lunes, 17 de mayo de 2010

Tengo (un) sueño


Un suspiro en el viento, una oscuridad infinita me nubla la vista. Un camino corto en una ciudad inmensa, solo un último lugar para visitar...

Junto a mí, un asiento vacío me indica que es tiempo de marchar,  los ojos lastimados me piden un descanso. De allí me marcho, pero ya no sé a donde ir.

11/05/10 11:40 PM aprox….

“Me costó tanto volver a verte, y el día que te vi, decidí no verte nunca más” citaba un anuncio espectacular en letras grandes que se empeñaba cruelmente en llamar mi atención… luego de leer esto me senté un momento frente a la puerta de una escuela; era sábado y aun así me mantuve esperanzado de ver salir a alguien de allí (confiaba en que eso pudiera ser una señal reparadora para una cabeza tonta). Nadie abrió, fue así como comprendí que no hay milagros esperados. Volví a leer ese anuncio, luego miré de reojo la puerta mientras levantaba la vista a un letrero borroso que decía “Enrique coca… no sé qué” (el nombre de la escuela, me parece). Sólo quería distraer mi atención y evadirme personalmente antes de preguntarme en que momento había perdido la orientación y había llegado ahí.

Cerré los ojos para no dejar escapar las lágrimas que le restaban a mi cuerpo y tomé unos segundos más para recuperar mi aliento; era como si me hubieran sacado todo el aire, el pecho me dolía como después de tener una fuerte impresión. Era eso, o solo las ganas de un llanto contenido por mucho tiempo.

Paso lento para no tropezar, o tal vez para esperar aun aquel milagro. Aquel día me sentía como vagabundo, y conocía muy bien lo que esa sensación le pedía a mi cuerpo, así que salí de esa calle. ¿Cómo se llamaba? ¡Oh si! “Acambaro”, el nombre es bonito, lástima que Guanajuato sea un sitio aburrido, ¡en fin!, supongo que eso es trivial, mucho más para el relato citadino.

12:04 AM, no podía dejar de pensar en aquella frase; ni siquiera el frio calmaba a mi cerebro. Me recordaba lo ambigua que puede ser la vida cuando no se le determina con claridad. Tan sólo ese mensaje me resultaba totalmente ambiguo, era como pensar que era para todos. ¡Como si todos tuvieran las mismas vidas! Luego me sentí como la única pieza para el rompecabezas. Filosofía alrededor de una frase. Y yo seguía caminando.

¿Qué más me daba?, hasta el mundo se me hacia pequeño; con la capacidad de generarme claustrofobia ¿y tú te preguntas para que querer regresar a mi habitación?

Sonámbulo, guiado por una compañera taciturna, con los ojos cerrados y empujado por una suave brisa…no me hace falta estar ebrio para estar delirando.

Me pongo a recordar por más que no quiero, intento apagar los recuerdos cerrando fuertemente los ojos y desesperadamente lo más que consigo es expulsar un llanto irremediable. Presión a la cabeza y un recuerdo desde lo más profundo, no solo uno, cada uno cayendo sobre mi espalda, haciéndome entrar en estado de shock y desvanecerme entre la avenida y la banqueta (es lo más que recuerdo), luego una luz incandescente me devuelve el conocimiento.

-“¿Eso es en verdad lo que haz decidido?, ¿en verdad eso es lo que deseas?” -balbuceaba, mientras trataba de ahogar mi conducta pueril y deplorable entre lágrimas que brotaban aun con mis parpados abajo.

Me sentía aun más fuera de mí. Trataba de incorporarme, pero la mayor calma que hasta entonces había sentido fue cuando me encontraba justamente tirado, a la deriva y sin alguien para mi auxilio.

Hasta el automóvil que jamás advirtió mi presencia y pasó a cuatro centímetros de mi rostro trajo un alivio para esta cabeza y quejas.
Risa totalmente loca me acompañó por más de media hora.

Lo preocupante era que había dejado de reír luego de cinco minutos. ¿Locura? Si, era eso y la mujer que no me había quitado la mirada desde que salía de aquella calle. Me miraba, se burlaba de mi; era muy hermosa.

Junto a mí, ella paseaba, el terror me abrazaba ideándola como un fantasma (mi infantil imaginación era la última en ser invitada, y no obstante, no dudó en visitarme), o como un producto sustituto de esta imaginación. Nada más tonto, era real y desde siempre ella me seguía desde mi salida de cualquier lugar. Y sólo con una caricia logró incorporar a mi vencido cuerpo, y tan sólo con un ademán simulando un adiós logró empujarme aun con más fuerza al suelo sin tiempo para suplicarle que se detuviera.

Y se fue dejándome inconsciente en la acera…

Ya es muy tarde y de seguro tendré problemas al llegar a mi hogar. O los tendría si recordara cual era mi hogar, o hace cuando fue que salí. Y ahí me quedé, no supe si alguna vez me incorporé porque no recuerdo si tuve la intención de hacerlo, pero solo pienso en una solo cosa:

¿Desperté? La verdad no lo recuerdo. Supongo que me quedé atrapado en este sueño que me pide ahora descansar...

Sigue adelante y no mires hacia atras... será más facil recordar la mueca deforme de una sonrisa inconforme  en lugar de las lágrimas cuando abandonaste este lugar... Porque al final, el engaño es más puro que la verdad, porque después de todo, el sueño a la mañana debía de terminar.
 
Y no perdi mi tiempo, al final yo también encontré mi lugar cuando me pude levantar.