(NO) NO NOS VEMOS.... ¿que estoy buscando?*
¡Hola que tal! No tienes idea de cómo desearía que ésta fuera la ultima dedicatoria, lástima, no creo que sea así, por más que lo intente, pareciera que no lo pretendo, sigo viviendo atado a un recuerdo, no importa el tenerte de frente. Desde hace mucho debimos asesinar a las emociones. Sentimientos agonizantes, murmullos en el aire, miradas muertas: siento a veces que esto es así. Ambos sabíamos que no debíamos avanzar tanto y a pesar nos arriesgamos, con juegos peligrosos a otra oportunidad evocamos y en el punto crucial los sentimientos destrozamos buscando ocultarlo. Valla cobardía disfrazada de remordimiento y precaución.
Seguiré sin entender cualquier tipo de “decepción” porque ésta será solo mía. Te sigo buscando en la medida en que busco perderte el rastro. Continúo en una travesía que desde tiempo quisiera (no) finalizar y tú, (me) buscas sin querer hacerme daño y terminas por lograrlo…
Nunca te tuve, ¿Por qué entonces te anhelo? ¡Lárgate de aquí! Y nunca me dejes solo. Necesito enterrar tus recuerdos pero (la vez) cuando lo intenté solo salí afectado… Nunca me lo permitiste, intentarlo me hizo ser castigado con una pequeña dosis de afecto, en realidad una droga que cuando fue retirada solo me provocó agonía. Experimenté lo que era estar muerto en vida, (soy bien recibido al cliché de otra pelicula de zombis )
¿Laberinto? ¿O simplemente una habitación? Al final en cualquiera me siento atrapado. Éxodo interminable buscando un escape; no sirve de nada si se viaja en círculos. Moriré antes de encontrar la libertad si tú de aquí no sales. Búscame si piensas quedarte, de lo contrario no aparezcas sólo para atormentarme… Ni TÚ ni YO (mucho menos alguien más -ajeno a nuestra realidad-) podremos entender o descifrar esta paradoja.
“Escarbaste muy profundo” y ahora me pides renunciar ¡adelante! ¡Qué más me da! Te aseguro que por mucho lo intente: no buscarte, no llamarte; no te pediré que regreses. Al final, en una cierta forma estás pero no del todo, busca a tu remplazo, que yo crea no te será fácil, (sin embargo) la realidad apunta lo contrario.
Y ahora ¿cómo me dejas? Ni yo ya lo sé, son malos entendidos, entendidos mal, despedidas entendidas como definitivas, discusiones que ponen el tiro de gracia y nos mantienen sin embargo vivos. Sigue siendo (extraño) hermoso mientras dura, pero esto parece escucharse como la nota final de una historia, compuesta bajo una melancólica e irónica melodía; ¿Llorar o suplicar servirá? Resignado aceptaría esta alternativa... Al final, parece que perdí toda dignidad desde hace mucho… rendido a ti, siempre será así. Es un placer mientras estás, un capricho con todo sentido, inefable, pero bien entendido, y la mayor contradicción y dilema seguirá siendo tu Amor...
Seguiré sin entender cualquier tipo de “decepción” porque ésta será solo mía. Te sigo buscando en la medida en que busco perderte el rastro. Continúo en una travesía que desde tiempo quisiera (no) finalizar y tú, (me) buscas sin querer hacerme daño y terminas por lograrlo…
Nunca te tuve, ¿Por qué entonces te anhelo? ¡Lárgate de aquí! Y nunca me dejes solo. Necesito enterrar tus recuerdos pero (la vez) cuando lo intenté solo salí afectado… Nunca me lo permitiste, intentarlo me hizo ser castigado con una pequeña dosis de afecto, en realidad una droga que cuando fue retirada solo me provocó agonía. Experimenté lo que era estar muerto en vida, (soy bien recibido al cliché de otra pelicula de zombis )
¿Laberinto? ¿O simplemente una habitación? Al final en cualquiera me siento atrapado. Éxodo interminable buscando un escape; no sirve de nada si se viaja en círculos. Moriré antes de encontrar la libertad si tú de aquí no sales. Búscame si piensas quedarte, de lo contrario no aparezcas sólo para atormentarme… Ni TÚ ni YO (mucho menos alguien más -ajeno a nuestra realidad-) podremos entender o descifrar esta paradoja.
“Escarbaste muy profundo” y ahora me pides renunciar ¡adelante! ¡Qué más me da! Te aseguro que por mucho lo intente: no buscarte, no llamarte; no te pediré que regreses. Al final, en una cierta forma estás pero no del todo, busca a tu remplazo, que yo crea no te será fácil, (sin embargo) la realidad apunta lo contrario.
Y ahora ¿cómo me dejas? Ni yo ya lo sé, son malos entendidos, entendidos mal, despedidas entendidas como definitivas, discusiones que ponen el tiro de gracia y nos mantienen sin embargo vivos. Sigue siendo (extraño) hermoso mientras dura, pero esto parece escucharse como la nota final de una historia, compuesta bajo una melancólica e irónica melodía; ¿Llorar o suplicar servirá? Resignado aceptaría esta alternativa... Al final, parece que perdí toda dignidad desde hace mucho… rendido a ti, siempre será así. Es un placer mientras estás, un capricho con todo sentido, inefable, pero bien entendido, y la mayor contradicción y dilema seguirá siendo tu Amor...
...Un sendero interminable... un camino para siemprer recorrer, porque cuando lo intenté, sólo encontré oscuridad tras de mi, no vi nada y preferí avanzar entre la densidad... bésame y atrae al fantasma entre la niebla, crea la forma perfecta y aqui me quedaré, hasta que se disipe entre la fragilidad de la noche invernal...
*Respuesta: Aun no lo sé (maldita sea, no sé)